Cálculos renales en gatos: causas, síntomas y tratamiento

Cálculos renales en gatos

Los riñones son un órgano importante no solo para los humanos, sino también para las mascotas, incluidos los gatos. Realizan una función importante de filtrar la sangre y eliminar desechos como toxinas, urea y más. Estos materiales de desecho se mezclan con la orina y se eliminan del cuerpo.

Sin embargo, a veces quedan pequeñas partículas insolubles en el riñón. Forman pequeños cristales llamados cálculos renales y, con el tiempo, crecen y se expanden hasta convertirse en piedras renales.

Cálculos renales en gatos

Los cálculos renales son una de esas enfermedades que rara vez son visibles durante las etapas iniciales. De hecho, es posible que no tengas idea de que el gato tiene cálculos hasta que el cálculo haya crecido lo suficiente como para causar una infección u obstrucción grave.

Los cálculos renales son comunes en todas las razas de gatos, aunque son más frecuentes en los gatos machos de la raza Shorthairs. Otras razas de gatos y hembras de esta raza tienen una probabilidad mucho menor de desarrollar cálculos renales. Se desconoce la razón exacta de esta posibilidad, pero los investigadores han llegado a esta conclusión basándose en los datos que han recopilado.

Mientras los cálculos renales sean pequeños, no presentan ningún problema. Pero cuando los cálculos comienzan a aumentar de tamaño debido al aumento de residuos y materiales de desecho, se hace difícil que los cálculos pasen a través de la uretra para llegar al tracto urinario. Es por eso que causa obstrucción y, en ocasiones, incluso infecciones porque estos depósitos continúan permaneciendo en el riñón.

Síntomas

Algunos de los síntomas que debes buscar en tu gato son:

  • Vómitos.
  • Pérdida de apetito.
  • Cambio significativo en el patrón de alimentación.
  • Sangre en la orina.
  • Dolor al orinar: Si ves a tu gato lloriquear o sentirse incómodo al orinar, es un signo de cálculo renal.
  • Dolor abdominal. Si tu gato no se levanta o si parece tener algún tipo de dolor, consulta con el veterinario. Aunque no todos los dolores abdominales son cálculos renales, busca también estos otros síntomas.
  • Infección del tracto urinario: Cuando tu gato orina con frecuencia y solo en pequeñas cantidades, podría ser un signo de infección del tracto urinario. Nuevamente, esto no siempre significa cálculos renales, así que busca también otros síntomas.

Pero, en general, tendrás que llevar al gato al veterinario cuando presente alguno de estos síntomas. Incluso si no se trata de cálculos renales, los síntomas como el dolor abdominal y la infección del tracto urinario requieren la intervención de un médico especialista.

Causas

La causa principal de los cálculos renales es la presencia de minerales en los riñones. Estos minerales a menudo se quedan atrás en el proceso de excreción.

Hay más de diez tipos diferentes de minerales que pueden causar cálculos renales en los gatos. La presencia de cada uno de estos minerales se atribuye a muchas causas. Entonces, colectivamente, aquí está la lista de las diferentes causas que pueden llevar a que estos minerales se acumulen en los riñones.

  • Una infección renal que no ha sido tratada. Alguna infección renal subyacente evitará que el riñón funcione a su máxima capacidad y esto, a su vez, puede dejar muchos minerales.
  • Infección del tracto urinario o de la vejiga. Aquí también, una infección subyacente de la vejiga o del tracto urinario significa que los minerales no podrán excretarse del cuerpo y esto podría conducir a depósitos minerales.
  • Cuando los niveles de calcio en el cuerpo son altos, se mezcla con la sangre y la orina. Pero, no todo se expulsa y algunas partículas permanecen en el riñón. Los niveles excesivos de calcio probablemente se deben a la ingesta de alimentos inadecuados o alimentos ricos en calcio. A diferencia de los humanos, los gatos no pueden procesar mucho calcio, por lo que una dieta rica en calcio puede provocar cálculos renales.
  • Suplementos que dejan un alto contenido de pH alcalino en la orina. Al igual que ocurre con los alimentos, hay algunos suplementos que aumentan los niveles de pH alcalino en la orina y no se pueden expulsar todos de una sola vez. Quedan pequeños restos y, con el tiempo, pueden formar cálculos renales.
  • Los problemas genéticos en los gatos hacen que algunas razas estén más predispuestas a los cálculos renales. Los machos Shorthair son una de esas especies que tienen una alta predisposición genética a los cálculos renales.
  • Deshidración. Si tu gato no ha bebido suficiente agua, el riñón no tiene suficiente líquido para eliminar todos los minerales y toxinas. Como resultado, algunos de ellos se quedan como residuo. Es por eso que debes asegurarte de que tu gato siempre tenga acceso a un cuenco de agua y rellena con frecuencia, especialmente si vives en un lugar caluroso y seco y durante los veranos.
  • Enfermedad específica. Hay algunas enfermedades que pueden provocar la acumulación de depósitos. Pero esto es relativamente raro en comparación con los otros síntomas.

Diagnóstico

Muchos de estos síntomas son engañosos porque pueden significar desde un simple malestar estomacal hasta tumores cancerígenos. Por eso es mejor que lleves al gato al veterinario. Puedes intentar adivinar la enfermedad, pero nunca intentes remedios caseros ya que estás prolongando el dolor y el sufrimiento del gato. Llévalo al veterinario en cuanto puedas.

Examen

El veterinario examinará el historial médico completo del gato y los síntomas antes de decidir la causa del malestar. Por este motivo, es importante que tengas un registro de las actidudes de tu gato, sobre todo a partir del momento en que crees que ha tenido dolor. Es mejor que anotes la frecuencia de los vómitos y otros síntomas para facilitar al veterinario el diagnóstico correcto.

Pruebas

Basándose en la información que le des, así como en el historial de salud del gato, el veterinario puede sacar algunas conclusiones. Además, el veterinario examinará físicamente al gato e incluso puede enviar un informe de laboratorio completo que podría incluir un análisis de sangre, un análisis de orina, una prueba de cultivo bacteriano y un perfil bioquímico. Las pruebas dependen simplemente de los síntomas visibles y de la salud del gato.

En algunos casos, es posible que el médico incluso desee examinar los órganos, como los riñones, para saber si se trata de una infección del tracto urinario o de un cálculo renal. Por lo tanto, estate preparado para realizar estas pruebas de inmediato.

Las radiografías y las ecografías también son una posibilidad para llegar a un diagnóstico preciso.

Tratamiento

El tratamiento depende del tamaño de los cálculos renales, del nivel de malestar del gato y de su edad. A continuación se indican algunos de los posibles tratamientos que se utilizan para eliminar los cálculos renales en los gatos. A veces, también puede utilizarse una combinación de uno o más tratamientos.

Medicamentos

Si los cálculos renales no son demasiado grandes y no obstruyen el tracto urinario, los medicamentos son suficientes para disolverlos. Cuando los cálculos se disuelven, salen del cuerpo a través de la orina. A veces, también se prescribe un antibiótico junto con el medicamento, especialmente si el gato sufre una infección del tracto urinario. También pueden administrarse analgésicos para aliviar el sufrimiento del gato.

Líquidos

Los gatos que tienen cálculos renales debido a una deshidratación grave son sometidos a un tratamiento de fluidos. En este tratamiento, el gato es ingresado en el hospital y se le administran líquidos por vía intravenosa. Durante el curso de este tratamiento, el veterinario examinará de cerca los riñones y el corazón para asegurarse de que la terapia de fluidos está dando los resultados necesarios y está disolviendo los cálculos.

ESWL

La litotricia extracorpórea por ondas de choque (ESWL) es un procedimiento no invasivo en el que se envían ondas de choque a la zona abdominal para romper los cálculos grandes. A continuación, se disuelven los trozos pequeños del cálculo con medicamentos para que sean excretados del organismo. A menudo, éste es el primer tratamiento que realizan los veterinarios para prevenir la insuficiencia renal en los gatos. Como se trata de un procedimiento no invasivo, el tiempo de recuperación también es rápido.

Cirugía

Si los cálculos son demasiado grandes y obstruyen las vías urinarias, la única opción es recurrir a una cirugía invasiva. Durante este procedimiento, el veterinario hará una pequeña incisión en la zona del riñón del gato y eliminará los cálculos que obstruyen las vías urinarias y los riñones. Esta incisión se cierra con la ayuda de suturas. El gato tendrá que permanecer en el hospital durante algún tiempo y será vigilado de cerca para detectar cualquier otra infección o complicación médica.

Este tratamiento suele ser el último recurso utilizado por el veterinario cuando todos los demás tratamientos no son posibles o han fracasado. También se opta en caso de emergencia médica en la que hay que extraer los cálculos de inmediato.

La recuperación puede ser mucho más larga en comparación con otros tipos de tratamiento, así que ten paciencia y ayuda a tu gato a recuperarse bien.

Aunque los cálculos renales no son realmente peligrosos para la vida, podrían afectar a la salud física y emocional de tu gato. Por ello, asegúrate de darle una dosis extra de amor y cariño y ayúdale a superar este proceso.

Fuentes:

Nota: Los consejos proporcionados en este artículo tienen fines informativos y no constituyen un consejo médico en relación con las mascotas. Para un diagnóstico preciso de la enfermedad de tu mascota, pide cita con tu veterinario.
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Pedro Esteban

Pedro Esteban

Redactor en revistas de temática natural, me encantan los animales y convivir con gatos. ¡Te daré algunos trucos para que tu convivencia con ellos llegue a buen puerto!

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